10 de julio de 2009
Respuesta a la sentencia condenatoria
de Isabel Ferragut

Me condenan por proferir, según ellos, frases injuriosas contra el “honor” del doctor Benjamín Guix Melcior, en mi página Web. De momento, el único que la ha denunciado. Pregunto: ¿Qué hay más injurioso, cruel y punible que matar a una persona?

El doctor Guix, conjuntamente con el doctor Enrique Rubio García, mataron a mi hijo a sabiendas que lo podían matar y no solamente no lo evitaron, sino que nada les importó haberlo hecho. Recuerden las tres frases autoinculpatorias durante las vistas orales del juicio: Cuando la señora Fiscal preguntó al dr. Guix qué criterios siguió para apliacr la radiación, éste contestó: “Por el Ojo clínico”; alguien en la sala, familiar o amigo, gritó con toda su alma:  “¡¡BURRO!!” Cuando la señora Fiscal preguntó al doctor Rubio si habían avisado a Arturo Navarra Ferragut que se podía quedar en una silla de ruedas o morir, éste contestó: “¡Hombre, no! Porque nadie se lo haría… -añadiendo cínicamente: -Y los rayos de vez en cuando dan una broma y si la dan es imprevisible”. La señora Fiscal le pregutó si creía que era una broma el que hubiera muerto una persona. Con las bromas de los rayos mataron a mi hijo y encima se burlaron de él. El dr. Valverde, Jefe de Servicio del Instituto Nacional de Toxicología, quien estudió el cerebro de mi pobre hijo, dijo en unas de las vistas orales del juicio: “…y, las radiaciones ionizantes mal aplicadas matan y esto es lo que ha sucedido con este muchacho.”

No obstante, porqué con mi forma de expresarme daño el “honor” del Dr. Guix, que dicho sea de paso, ya hace años lo tiene por los suelos, y por eso lo apartaron de la Clínica DEXEUS, me condenan. Parece como si a los jueces les importara más el “honor” de ciertos médicos que la vida de una persona. Pero ¡en fin!, quienes quieren que se divulgue la sentencia condenatoria, pues ahí va.

Todo y así, les doy las gracias a los jueces que han intervenido en el proceso de la página, proceso que todavía no ha terminado, por no haber accedido a las exigencias del Dr. Guix, quien, con su prepotencia, pretendía que se cerrara toda mi página. Un prepotente que de no estar en la cárcel, debería de estar escondido en lo más profundo de la tierra.

Tampoco se puede olvidar que, nadie puede privarme de mi “libertad de expresión” cuando tan sólo cuento la verdad de lo sucedido, y que puedo, con ello, evitar que otras personas, que otros muchachos que puedan padecer lo mismo que mi hijo, caigan en manos de gente sin escrúpulos. Sólo faltaría que encima que te matan al hijo y no condenan a los culpables, que ni siguiera pudieras dar a conocer la injusticia. La forma de contarlo,es otra cuestión que se pude comprender más o menos.

En cuanto al dinero, lo tienen mal parado para cobrar. Veinte años de pleitos y campañas de información y denuncia me han dejado arruinada. ¿Qué quieren, meterme en la cárcel por no poder pagar?... Pues que lo hagan: ¡Qué le vamos a hacer! Con la Justicia que tenemos uno se acostumbra a todo. ¡Los que matan a la calle, las víctimas a pagar! Así son las cosas en nuestro país.

 
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