Actualmente soy la portavoz de la "PLATAFORMA PARA UNA JUSTICIA JUSTA". Plataforma cuya pretensión es la de conseguir un Organismo equiparado al "Observatorio contra la violencia doméstica". Algo que han conseguido a fuerza de mucho luchar y protestar las mujeres maltratadas en manos de sus maridos o parejas. Muchas de las cuales han resultados muertas como todos sabemos.

      En el "Observatorio contra la violencia doméstica o de género", participan el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), y los Ministerios de Justicia, Asuntos Sociales y Trabajo.

     Sobre este asunto, el Portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura, Vicente Magro, explicó que "no se trata de vulnerar la independencia de los jueces, sino de vigilar las sentencia y comprobar posibles anomalías". Y la presidenta de mujeres progresistas (FMP), en, "el Periódico", del 14 de mayo de 2002, dice: "Hay sentencias que contradicen la Constitución. Los jueces que las han emitido demuestran su falta de sensibilidad y formación. Deberían ser inhabilitados, al menos para casos de violencia doméstica".

     Sin ánimo de polemizar con la presidenta de la FMP, creemos que estos jueces deben ser inhabilitados en todos los casos en que actúen de igual forma.

     Tampoco estamos de acuerdo con el Portavoz de los Profesionales de la Magistratura cuando dice que "no se trata de vulnerar la independencia de los jueces, sino de vigilar las sentencias y comprobar posibles anomalías". Si la independencia judicial significa, como se viene haciendo casi diariamente, que los jueces pueden decidir sobre la libertad, la vida, el bienestar y la dignidad de las personas con total impunidad cuando cometen graves errores, quizás ya es hora de que se empiece a vulnerar, si es necesario, la independencia judicial, se deje de ver a los jueces como seres infalibles e intocables, y se les pidan responsabilidades sobre su trabajo, se les expediente o se les despida como a cualquier otra persona.

     Sobre el hecho de las mujeres maltratadas o muertas por sus maridos o parejas, no puedo dejar de exponer, como ejemplo un caso que llama poderosamente la atención por ser quien es el sujeto agresor, y que nos gustaría que el señor Vicente Magro, quién habla de "no vulnerar la independencia judicial", nos dijera si encuentra correcto como se ha actuado en este caso. Porque si lo encuentra correcto, poco o nada les va a servir a las mujeres maltratadas el "Observatorio contra la violencia doméstica" que han conseguido después de padecer tantos sufrimientos y con tanto esfuerzo.

     "Un juez mata a su mujer y no entra en prisión"  
      
(El País, 25 de dic. del  97 y 15 de febrero del 98)

     En la Nochebuena de 1989, el magistrado (Jesús Angel Guijarro) en el transcurso de una fuerte discusión le dio un puñetazo a su mujer quién resultó muerta.
    
La esposa fue enterrada como si hubiera fallecido de muerte natural. Pero 15 días después su padre dio un hachazo en la cabeza al magistrado. Éste hecho fue el desencadenante de la exhumación del cadáver y de los procesos posteriores.
    
El magistrado fue enjuiciado en la misma Audiencia (Ciudad Real) en la que desempeñaba sus funciones judiciales. La sentencia que le condenó, decía: "En casa de sus suegros, y en presencia de ellos, y de su hija de cinco años, (…) sin atender a razones y requerimientos de que dejara la Nochebuena en paz, (…) se atrevió a golpear a su esposa".
    
El agresor fue condenado por un delito de imprudencia temeraria con resultado de muerte y por malos tratos a un año de prisión menor y 15 días de arresto mayor. Evidentemente el magistrado no entró en prisión porque no tenía antecedentes.
    
Su señoría, después de los hechos, fue trasladado a la Audiencia Provincial de Madrid, lo que, en su situación, viene a representar un ascenso. 

    
En mi caso personal, ocurrió lo mismo: El juez José María Assalit Vives quién debía de haber sido cesado de su cargo por la sentencia dictada en el caso de mi hijo, una de las más escandalosas que se han dictado en temas de imprudencias médicas - como la han calificado incluso algunos de sus propios compañeros -, una vez denunciado, le subieron de categoría: de juez de lo penal, pasó a Magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona.

     Los componentes de la" PLATAFORMA PARA UNA JUSTICIA JUSTA", solicitamos el Organismo, no solamente para tratar casos de negligencias, imprudencias o actos criminales médicos como podría parecer por el contenido de esta página web. Solicitamos el Organismo para tratar todo tipo de injusticias judiciales. Injusticias de las que los medios informativos ni político no se han hecho eco o no el que debieran, y que son tan injustas, alarmantes, arbitrarias y ofensivas como las relacionadas con los malos tratos a mujeres, y evidentemente también son consecuencia de la mentalidad, la ideología y los principios e intereses que defienden los tribunales: Nos estamos refiriendo a personas que han sido encarceladas sin haber cometido ningún delito, y que a pesar de quedar demostrada su inocencia los jueces las mantienen presas mientras favorecen a delincuentes de las altas esferas sociales sean del tipo que sean, decisiones judiciales que dejan en la indefensión y en la miseria a trabajadores accidentados o despedidos injustamente mientras favorecen a empresarios que deberían ser condenados, actuaciones judiciales que dejan en la indefensión a presos maltratados, sin asistencia médica, provocando muertes que nunca llegar a ser aclaradas, presos por robar un salchichón mientras no condenan a médicos que en nombre de la medicina se enriquecen, engañan, destrozan y matan…

     Todos estos fallos judiciales quedan en la impunidad bajo la excusa de la independencia judicial.

     Por un lado el Código Penal prevé las sanciones aplicables a los jueces que cometen prevaricación y demuestran una gran dosis de ignorancia o partidismo, pero por el otro lado, en nombre de su bendita independencia para interpretar y aplicar las leyes, en raras ocasiones se les aplican las sanciones previstas cuando hacen una interpretación injusta o una clara violación de la ley.

     Nosotros, los miembros de la Plataforma, como señala el encabezamiento de la hoja de recogida de firmas, pedimos que las sentencias tanto penales como civiles con evidentes signos de irregularidades con respecto a las leyes que rigen en nuestro país, sean revisadas y en su caso anuladas, así como actuaciones judiciales contrarias al derecho que asiste a todos los ciudadanos. Creemos que, cuando un juez miente, falsea los hechos, demuestra una inexcusable ignorancia o partidismo, ignora los hechos y pruebas reales aportadas, es justo por parte de los ciudadanos disponer de un Organismo donde se escuche nuestra voz, se atienda nuestras quejas y tengamos el derecho de que el juez sea interrogado para que explique, y no con la prepotencia de la que suelen hacer gala y que le "da" su condición de juzgador, sino como lo que es, un hombre, o en su caso una mujer, ante este Organismo, de donde ha sacado su falsa información, del porque ha mentido, porque se ha inventado hechos que no han existido y el por que ha violado las leyes tantos penales, sanitarias y constitucionales que protegen a los ciudadanos cuando éstos, desgraciadamente necesitan recurrir a la justicia.

     Bien, dicho esto: ¿Cuál es la solidaridad que te pedimos?. Únicamente te pedimos tu firma: tú firma para poder reunir las quinientas mil firmas que se necesitan para hacer la petición a la "Mesa del Congreso de los Diputados", para que ésta sea escuchada, estudiada y en su caso aprobada. No es mucho para aportar a la sociedad algo que nunca nos tendrían que "obligar" a solicitar, porque se supone que en un auténtico país democrático y en un auténtico Estado de Derecho, la justicia ha de estar garantizada. Pero, entretanto esto no sea así, tenemos que estar ahí, incordiando, como dice mi compañera Carmen Flores en su carta.

     Quiero aclarar algunas de las preguntas o dudas que nos suelen plantear algunas de las personas que se interesan por la "Plataforma". Hay quien opina que cuando consideramos que la sentencia es injusta, podemos recurrirla incluso hasta llegar al Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo. Y es cierto, pero en general ocurre lo siguiente: La mayoría de las veces, resulta difícil que una sentencia injusta, sobretodo en los casos penales, no sea ratificada por la Audiencia que es donde se recurre en primer lugar. En muchos casos los magistrados de la Audiencia para proteger al juez anterior todavía echan más leña al fuego añadiendo, si ello es posible más falsedades, más barbaridades y más injusticias. Circunstancia que puedo constatar en primera persona como pueden comprender. Puedes recurrir al Supremo, y es posible que te den la razón, pero esto comporta a veces que tengan que pasar 18 o 20 años: La gente, en algunos casos ya ha fallecido, y esto es lo que me puede pasar a mí si no gano el último recurso vía civil presentado ante la Audiencia.

     En cuanto al Tribunal de los Derechos Humanos que para llegar a él tienes primero que pasar por todo el recorrido explicado con los años que comporta, difícilmente se ganan los caso, pues este Alto Tribunal coge para juzgar un mínimo de casos con lo cual quedan muchas injusticias sin resolver. A partir de aquí ya no tienes a nadie más que te escuche por más razón que tengas y por más que la puedas demostrar. Pero ocurre otra cosa que muchas personas ignoran y que ya he explicado anteriormente, pero que recordaré, y es que, si ganas, es el Estado el condenado, es el Estado el que te tendrá que pagar la indemnización que señale el Alto Tribunal, el verdadero culpable o culpables, ya sean médicos, jueces, o quienes sean, quedaran impunes, y con la agravante que te pagarán con el dinero del pueblo, el que no tiene la culpa de que te hayan agredido.

     Es lógico que el Estado pague las indemnizaciones que señalen los Tribunales cuando el agresor es una persona que no tiene cargo o profesión bien remunerada y por consiguiente no tiene con que pagar a la víctima (aparte claro está de que tendría que ser encarcelado que nada tiene que ver con la indemnización), pero cuando se trata de no condenar a gente que puede responder por su "estatus" económico y social, resulta inmoral que sea el pueblo el que tenga que pagar.

     Por lo tanto, para que la gente quede de verdad protegida ante la justicia, ésta ha de ser impartida en nuestro propio país y con la mayor brevedad posible. No se puede permitir que la gente muera esperando recibir una justicia justa.

     En mi caso personal he recurrido al Tribunal de los Derechos Civiles de la ONU, una vez agotado incluso el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo. En mi caso me lo han aceptado de momento, aunque no es lo más habitual, porque si acudes a un Alto Tribunal, no puedes recurrir al otro. En mi caso, tan especial, sorprendente y alarmante a la vez, no sé exactamente lo que puede pasar.

     Como ya he dicho en mis declaraciones personales, en los juicios unos ganan y otros pierden, no todos podemos tener la razón, pero tanto si se gana como si se pierde ha de ser siempre dentro de la legalidad más absoluta, dentro de la investigación más exhaustiva y dentro del estricto cumplimiento de la Ley. Y si la ley es interpretativa hay que cambiarla, porque una ley interpretativa donde en el mismo caso uno gane y el otro pierda, donde se está sujeto al capricho y a los intereses de los juzgadores, no es una buena ley y, por consiguiente la justicia nunca podrá estar garantizada mientras esto siga así.

     Los que formamos la "Plataforma", creemos que, entre todos - por más incrédulos que existan, siendo comprensible -, podemos conseguir que la Justicia sea, para todo aquel que necesite recurrir a ella, equitativa, impartida con rigor a través de hombres justos, honesto y capacitados para ejercer la función de juzgador. En definitiva: conseguir que la Justicia sea, como su propia palabra infiere: JUSTA.  

    También informo que la Plataforma para una Justicia Justa tiene el apoyo incondicional de la Asociación "El Defensor del Paciente" (ADEPA), cuya Presidenta es Carmen Flores.


    Para contactar con los miembros de la "Plataforma", se puede hacer de las siguientes formas:

     En el punto de encuentro situado en las Ramblas de Barcelona todos los domingos de 12 del mediodía a las 2 de la tarde, excepto los días de fuerte lluvia, a unos 25-30 metros de la Fuente de Canaletas.

     A través del Apartado de Correos número 12.167 de Barcelona

     O a través del e-mail: isa_ferragut@hotmail.com