A pesar de que nunca he abandonado la lucha para conseguir la justicia que mi hijo se merece, he de confesar que han habido algunos momentos muy difíciles para mantenerla viva. Los años no pasan en balde, y, la salud y, sobre todo su ausencia…
Todo y así, aunque cada vez con más dificultad personal para estar a pie de calle, siempre he estado ahí, y con la ayuda de compañeros y compañeras, he podido seguir en mi lucha y, ya sea a través de folletos, pegada de carteles, libros, página Web - motivo de la actual denuncia -, programas de radio, algún que otro programa de televisión, dando alguna que otra conferencia en los lugares donde me han invitado, en los pases de la película “Mi hijo Arturo”, o a través de familiares y amigos míos que desde el extranjero también me han ayudado, la denuncia pública contra los médicos Benjamín Guix Melcior y Enrique Rubio García, siempre ha estado en danza. Pero, aún y así, hacía falta algo nuevo. Es decir: mantener la denuncia más actualizada, más viva, mover nuevamente la conciencia de los Políticos que, al fin y al cabo, son los responsables de proteger nuestra salud y nuestra vida, y que son los que tienen el deber de velar para que el “Estado de Derecho” en nuestro país sea una auténtica realidad, y deje de convertirse en una farsa en poder de los jueces cuando éstos lo utilizan a su gusto y capricho para defender intereses propios o ajenos.
Para ello he confeccionado un nuevo “TESTIMONIO” en el que se recoge algunas partes de mi libro, una fuerte denuncia contra las injusticias judiciales, y la petición a los Políticos de que no sigan ignorando a las víctimas de negligencias médicas – directas o indirectas -, porque estamos ahí. No todas, desgraciadamente, porque muchas ya están muertas, pero todo y así, están ahí en el recuerdo vivo esperando justicia.
Resulta, no imposible, pero sí costoso y quizá innecesario, incluir el “TESTIMONIO” completo en este apartado, porque parte está recogido también de la página Web, aunque sí es cierto que es más directo puesto que contiene una “Carta abierta a los políticos apelando a su conciencia”, y la sentencia completa dictada por el Juez José Mª Assalit Vives y su contundente descalificación, así como la sentencia dictada por la Señora Maria Eugenia Alegret Burgues, actual Presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, con su también respectiva y contundente descalificación. Aunque estas sentencias ya figuran en la Web, la contestación por mi parte a través de este último, de momento, testimonio, es mucho más contundente. Para dar una buena información a los Políticos, es mucho más directo hacerlos a través de mi testimonio que a través de un libro o la página. Está más evidente. Aunque después de tantos años de enviar escritos y más escritos de todas las formas y de todos los colores, son pocos los que no saben de mi caso y de la injusticia recibida.
Pero, a pesar de que puedan ser pocos los que lo ignoren, como que, no solamente todo sigue igual sino que ha ido a peor debido a los resultados judiciales más que inmorales y por lo tanto punible al cien por cien, he de ir recordando el hecho ignominioso que llevó a mi hijo a la muerte y denunciar, tantas veces como sea necesario, las sentencias que violan flagrantemente el “Estado de Derecho” y, en consecuencia la Justicia “garante de nuestros derechos” como se nos dice que es la justicia: “Garante de nuestros derechos”. Así que una nueva y contundente campaña que empezó a finales del año pasado: 2007.
Como dice el escrito de la contraportada de este último “TESTIMONIO”, encabezado con las fotos de los dotores Benjamín Guix Melcior y Enrique Rubio García sentado en el banquillo de los acusados:
“La vida humana es única, sagrada e inviolable. Nadie tiene derecho a causar daños irreparables, engañar, estafar y matar a sus semejantes y seguir por la vida como si nada hubiera hecho como si nada hubiera pasado. Nadie tiene derecho a matar a nadie gratuitamente y quedar impune. Y muchos menos cuando la vida es segada salvajemente por intereses de poder y lucro. Para matar sólo nos asiste un derecho: la defensa propia.
Los padecimientos y muerte de nuestros seres más queridos víctimas de negligencias médicas, nos hunden en un profundo pozo de dolor, desesperación y miseria, teniendo que soportar, además, la injusticia de la Justicia, como la burla y provocación de una parte del Poder Judicial que no siente ningún reparo en decir públicamente que, “quienes denunciamos las negligencias médicas encontramos en las negligencias una forma de enriquecernos”.
Tal ignominia, así como tantas otras que recibimos por parte de los Jueces sin ánimo de juzgar con la verdad, honestidad ni ecuanimidad, merecen una respuesta contundente por parte de los Políticos. Los ciudadanos votamos a los Partidos Políticos, no a los Jueces, y son ellos, los Políticos y el Gobierno que está en el Poder en cada momento, responsable de lo que hagan sus Jueces.
Cuando la independencia judicial se convierte en dictadura como ocurre en nuestro país, es falso que podamos vivir en una auténtica democracia.
El “Abuso de confianza” tipificado en el Código Penal como agravante del delito criminal, es el que utilizan de forma continuada este tipo de mal llamados profesionales de la medicina. Cuando esos “profesionales” cometen un delito contra la propiedad privada más inviolable de todas, “LA VIDA”, deben ser juzgados y condenados con todo el peso de la Ley. ¡Así debe ser en Justicia!”.
Y, para terminar este corto apartado de información sobre mi nueva campaña, sólo decir que, en la carta dirigida a los Portavoces de los Partidos Políticos y al Presidente del Congreso de los Diputados, se encontraran mis quejas, denuncias, peticiones, sentimientos…Es una carta un poco extensa, pero… ¡Hay tanto que contar y denunciar!... ¡Tanto que queda en el silencio!...