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Después de casi tres años de que la página Web viaje por todo el mundo, el doctor Guix se despierta y me pone una denuncia por injurias calumnias -no querella porque se le ha pasado el tiempo-. Pide
que retire la página Web y, ¡ordene! … (¿…?).
Si leen con atención la notificación que me han enviado sus
abogados, también podrán ver que, con lo
de que, “me abstenga” de nombrarle a él con relación a mi
hijo, quiere ponerme un bozal en la boca para que calle. Se ve que
quiere hacer creer, incluso, que ni siquiera nos hemos conocido. Encima
de haber matado a mi hijo salvajemente y de salir injustamente bien
parado, pretende que ni siquiera pueda dar mi Testimonio siempre veraz.
Mi Testimonio que nadie me puede impedir que de a conocer públicamente
si éste es mi deseo. ¡No faltaría más! Pero,
no deja de ser llamativo que, el doctor Guix denuncie la página Web y
no haya denunciado mi libro titulado “ARTURO”, y subtitulado, “UNA
MUERTE EN MANOS DE LOS MÉDICOS BENJAMÍN GUIX MELCIOR Y ENRIQUE RUBIO
GARCÍA”, en el cual, no solamente se da a conocer mi Testimonio como
en la Web, sino que está mucho más ampliado en cuanto a la actuación
criminal que cometieron con mi hijo, él y su socio, el doctor Rubio, y
con muchas más fotografías. Libro que ha sido bien acogido por
la opinión pública y que, incluso, está expuesto en la biblioteca de
varias universidades, por su contenido tanto a nivel humano como
judicial, además de ser muchas las cartas de agradecimiento que he
recibido por parte de políticos por la entrega del libro, y de otras
tantas personas pertenecientes a distintas Corporaciones y Asociaciones.
¿Qué pasará ahora?. ¿Qué me dirá el juez que tiene que juzgar el caso?. ¿Qué me dirá qué es lo qué tengo o no que quitar de la Web?. Veremos. Y no hay que olvidar que: Estos dos individuos cobran, no dan recibo ni comprobante de pago, engañan y matan. ¿Cómo hay que llamar a la gente que comete este tipo de estafas y estos ignominiosos crímenes?. No
olvidar tampoco las tres frases dichas por estos individuos en las
vistas orales del juicio y que eran más que suficientes para haber
cavado su propia fosa para siempre: Cuando la Señora Fiscal preguntó
al doctor Guix qué criterios siguió para aplicar la radiación, éste
contesto: "Por el ojo clínico". Jueves,
10 de septiembre de 1998 “La
información sobre negligencias médicas no atenta contra el honor
siempre y cuando sea veraz y de interés público”.
Así lo ha declarado la Sala Civil del Tribunal Supremo”. |