El día 9 de octubre de 2007 a las 12 h. en el Juzgado de Primera Instancia núm. 36 de Barcelona se celebró el Juicio por “Injurias y calumnias".

La parte contraria me llamó a declarar.

Como se puede comprender, cuando se acercan las fechas de juicios donde puedo encontrarme con los malditos que mataron a mi hijo habiéndole causado, además, sufrimientos tan horrorosos, el malestar y los nervios se van apoderando de uno, se pasa muy mal. Después de pasados tantos años, tener que volver a repetir lo mismo para intentar convencer, en este caso, a una Jueza de un hecho que habla por si sólo y que debería de haber sido condenado desde un principio, y sabiendo, además, que la Jueza ya sabe de antemano la sentencia que va a dictar – en la comparecencia previa ya quedó muy claro -, pues se pasa verdaderamente muy mal. Yo me resistía a presentarme, pero mi abogado - una gran persona y apreciado amigo -, me  aconsejó que asistiera, y así lo hice. ¿Quizá mi declaración podría abrir la conciencia de la Jueza?.

Como siempre, la parte contraria echó mano de mentiras y de malas artes; artes sucias y retorcidas como, por ejemplo, querer hacer creer a la Jueza que los títulos que aparecen en Internet y que publicitan mi página – incontables; la mayoría no sé ni quienes son las personas que la publicitan aunque, como es lógico, lo agradezco sobremanera -, que eran obra mía, es decir, que yo publicitaba mi página anónimamente con la intención de darle una importancia que, según ellos, se ve que no tiene, con lo cual uno se pregunta  que si fuera así, por qué les preocupa tanto.  Ellos saben muy bien que el caso de mi hijo es uno de los casos de imprudencia médica que mayor resonancia mundial ha tenido y sigue teniendo. La publicidad se la hace el caso por sí sólo.

También querían hacer creer, irrogándome un gran poder, que yo era la culpable de que las fotos de los doctores Guix y Rubio sentados en el banquillo de los acusados, aparezcan en primera línea en las páginas de los mismos Guix y Rubio cuando en Google pones su nombre y sus dos apellidos.

Requirieron la presencia de un informático que, de una forma muy elegante, desmintió a la abogada del doctor Guix, diciendo que yo no podía hacer lo que ellos me imputaban. Internet funciona por un sistema electrónico independiente que nadie puede manipular. Siguieron preguntando al informático y lo cierto es que no recibieron las contestaciones que ellas esperaban: abogada y Fiscal. Era el mismo informático al que yo tuve que pedir un informe para que mi abogado pudiera saber como funcionaba Internet para mi defensa. Era, o es, un informático de peritajes judiciales que el mismo Juzgado nos indicó. Quiero decir que no fue un perito que por el hecho de haber tenido que pagar su informe pudiera confundir a la Jueza para nuestra propia conveniencia. Además, cuando se trata de Internet, es imposible que nadie pueda favorecer a nadie.
 
Al parecer, lo que más amargados tiene a los dos médicos, es que sus fotografías sentados en el banquillo de los acusados vayan recorriendo por todo el mundo a través de mi página. No les amarga lo que le hicieron a mi hijo, no; matar a un pobre muchacho que un día confió plenamente, y en este caso muy especialmente, con el doctor Guix quien le engañó miserablemente; no les importa para nada la vida de las personas, lo único que les amarga, en esta ocasión, es que la gente de todo el mundo vean la cara de cínicos y malvados que tienen, aunque, desgraciadamente, no se presentaron así cuando les conocimos. Con todo mi respeto por los lobos, aquí tengo que recordar aquella frase de “lobos con piel de cordero”. Se quitaron la piel de cordero cuando los médicos del Hospital del Mar, quienes descubrieron la “lesión cerebral por radionecrosis diferida profunda e inoperable” que llevaba irreversiblemente a mi hijo a la muerte, y les pidieron que por los menos dieran una explicación a la familia. Ellos respondieron: “Nosotros no tenemos porque dar ninguna explicación. Si nos quieren denunciar que nos denuncien porque a nosotros nos da igual”.

La abogada, también quería hacer creer a la Jueza que estas fotos las había hecho yo con muy mala intención, pues el hecho de poner al pie de la foto, “sentados en el banquillo de los acusados”, dice que les perjudica mucho. ¡Les perjudica mucho!... ¡¡Cínicos!!

Resulta increíble que unos abogados de “excepción” como parecen ser los que defienden al doctor Guix, no se informen bien de ciertas cosas para después no hacer el ridículo. Estas fotos las hicieron los periodistas de “Diario 16” durante las vistas orales del primer juicio por lo penal en el año1997. Fueron publicadas primero en el “Diario 16” y, seguidamente, en otros muchos periódicos, revistas, en carteles de centros culturales… En un sin fin de lugares. Fotografías que, muy a pesar suyo, no me pueden borrar de mi página porque son fotografías públicas. Y el texto de pie de foto, “sentados en el banquillo de los acusados”, es del mismo periódico, así como el titular que reza: “Clínica DEXEUS, ¿Dos médicos locos?” que corresponde a  otra fotografía del mismo periódico y que publicó en primera plana y a todo color, reproducida también en multitud de medios informativos. Por Televisión, en su momento, se pasaron un montón de veces.

Otro detalle de esta causa y que demuestra una vez más que los abogados de Guix no saben muy bien por donde andan. Cuando en la vista solicitan la retirada de las fotos, no podían hacerlo, porque para ello tenían que haber puesto la denuncia por aquello de,  “el derecho a la protección a la propia imagen”, y ellos sólo pusieron la denuncia por injurias y calumnias, Es decir, además de que son fotos públicas y no ha lugar  juzgar esta cuestión, si no lo hubieran sido de públicas hubieran tenido que poner otra denuncia. Encima de prepotentes, ¡¡Burros!!.

Bien: Si yo en un principio al oír todas aquellas barbaridades llenas de maldad, aquellas sandeces, en este caso coreadas por la Señora Fiscal, me indigné, después, me fui calmando: pensaba: decir lo que queráis que luego os lo desmentiré todo. Además, cuando querían hacer creer que el doctor Guix no había hecho nada a mi hijo y que por lo tanto yo mentía, mi abogado les dijo que yo no mentía y les recordó el párrafo de la sentencia dictada por el Juez José Mª Assalit Vives que reconoce que “se ocasionó por parte de los acusados una lesión necrótica de gran entidad con causación de un edema efecto masa que al final desembocó en la muerte”. El las vistas orales del juicio por lo penal, el doctor Valverde Jefe de Departamento del Instituto Nacional de Toxicología, quien estudió el cerebro de mi hijo, declaró que, “las radiaciones ionizantes mal aplicadas matan y esto era lo que había sucedido con este muchacho”. Añadiendo: “Y si no hubiera sido por la radiación el cerebro de este muchacho no tenía nada, estaba sano, perfecto”. La Señora Fiscal acusó a los médicos Guix y Rubio de “Imprudencia temeraria profesional con resultado de muerte y de haber “achicharrado” el cerebro a mi hijo”. ¿Qué más quieren?
Bien, iban hablando todos y yo relajada y esperando mi turno. Pero, cuando creía que había llegado mi turno para hablar, el juicio se dio por finalizado. ¡¡¡…!!! Una vez más me quedé en una gran indefensión: No pude hablar. ¿Quizás tuvieron miedo a que dijera alguna cosa que cambiara la sentencia preconcebida de la Jueza?.  

Como era de esperar, me condenan. Me condenan a retirar de la página las frases que dicen ofensivas y al pago de 9.000 euros. Es la segunda vez que me condenan, y con toda seguridad seguirán más si tienen ganas de tirar el dinero con abogados puesto que saben que nunca podrán cobrar las indemnizaciones que me piden. Me he quedado arruinada. Tuve que vender nuestros negocios y patrimonio, primero para atender a las necesidades que se le crearon a mi hijo por culpa de la radiación; necesitaba atención las veinticuatro horas del día, el exceso de radiación le provoco demencia senil enlazándolo con todo tipo de males y sufrimientos. Y, después para llevar adelante todos los incontables procesos judiciales e incontables campañas.

Nosotros hemos  recurrido a la sentencia. La parte contraria ha pedido que se cumpla la condena cautelarmente. La Jueza, ha contestado que hasta que no haya una sentencia firme, no se ejecutará. Ellos han recurrido a la decisión de esta Jueza, que no es la misma que juzgó.

Ellos saben que, aunque la Audiencia les de nuevamente la razón por aquello de “asesinos” y “nazis”,  nosotros podemos recurrir al Tribunal Constitucional con lo cual la página en Internet se puede hacer eterna. Por eso insisten en la ejecución cautelar de la sentencia. Pero como piden el cierre casi total de la página, algo imposible, el Juez tiene que especificar que palabras son las ofensivas y, en definitiva, que es lo que tengo o no que quitar. Como es lógico, mi “testimonio  verdadero”, nadie me puede impedir que lo de a conocer acompañado de sus fotografías públicas.

Fíjense, que si me obligaran a cerrar mi página, tendría que pedir el cierre en Internet de  todas las sentencias emitidas por los jueces, éstas sí llenas de mentiras, de violaciones de la ley y de ofensas contra la dignidad de mi hijo.

Mientras esté viva, mi página, mis libros y mis “Testimonios”, viajaran por todo el mundo a través de Internet. Mi intención es poner en Internet mi segundo libro titulado, “Arturo”, y subtitulado, “Una muerte en manos de los médicos Benjamín Guix Melcior y Enrique Rubio García”, para todo aquel que tenga interés en imprimirlo.

En un país donde la Justicia “garante de nuestros derechos”, en la mayoría de los casos no existe, Internet es el que nos está haciendo justicia, y este es el medio que utilizaré hasta el fin de mis días.

Cuando tengamos más noticias, ya las daré a conocer.

He de decir que el doctor Guix no estuvo presente en la vista oral del juicio.