Cuando Arturo hizo esta fotografía ya veía muy poco.
Fue una de las últimas que pudo hacer

Como se puede leer en el pie de la foto, Arturo ya veía muy poco y yo le tuve que sostener para que no perdiera el equilibrio.

Quizás esta fotografía no tenga un gran valor en cuanto el tema, pues como se sabe miles de fotografías se han hecho del Templo de la Sagrada Familia de todas formas y de todos los colores. Pero si se observa, esta tiene algo especial: las ramitas en primera línea…El árbol espumoso que precede al templo y  le da algo mágico…El contraste de los árboles oscuros que aparecen en la izquierda…Me parece que es una fotografía muy bonita.

Mi hijo era un enamorado de su ciudad natal, Barcelona; y decía que, aunque había viajado mucho y había visto ciudades muy bonitas, Barcelona era especial y además tenía un Barrio Gótico que ninguna  otra ciudad tenía. Barrio, que solía visitar a menudo y sacar buenas fotografías; siempre encontraba algo distinto que plasmar en una buena foto. Esto, lógicamente, antes de que hicieran su aparición los malditos rayos que acabaron con su vida, aunque yo, después, los días que se veía con ánimos le acompañara y todavía se esforzara, como en este caso de la foto de la Sagrada Familia.

Y, ya, para terminar esta página web de información y denuncia, quiero transcribir un pequeño texto dedicado a mi hijo, entresacada de mi último libro, titulado “Arturo”, así como el dibujo de la rosa que su tío Antonio le dibujó con tanto cariño: 


 

“A mi hijo Arturo:

Gracias, hijo mío, gracias
 
por haber nacido,
Gracias, por ser un buen hijo
 
y habernos querido tanto,
Gracias, por ser un buen nieto,
Gracias, por ser un buen amigo,
Gracias, por tu música,
Gracias, por la rosa y el libro
 
que cada año me regalabas
 
el día de Sant Jordi,
Gracias,  por todos tus regalos
y… ¡por tantas cosas más…!
Pero, sobretodo,
Gracias, por ser una buena persona:
Una persona honesta, cariñosa,
respetuosa  y  tolerante.

¡Gracias! Hijo mío.
¡Gracias, por todo!".