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El día 9 de marzo 2005 a las 22.05 horas, se pasó por Televisión
Autonómica de Cataluña, la
película que se hizo sobre el tema de mi hijo, titulada: “Mi hijo
Arturo”. Durante
cuatro días se estuvo bombardeando con gran publicidad
su proyección. Fue muy importante para mí, porque, aunque no es una
biografía y el muchacho de la película dista mucho de ser
como era en realidad
mi hijo (ver fotografías),
y no refleja todo el horror
al que le abocaron los canallas de médicos Benjamín Guix Melcior y
Enrique Rubio García, y existen ciertas diferencias, lo cierto es que
es una buena denuncia sobre cómo fue engañado y sobre cómo
consiguieron el segundo “consentimiento informado” que, aunque no dice nada en
concreto como reconocen los propios jueces, es en general el que
utilizan para no condenar con la excusa de que a él, como era una
persona muy meticulosa que preguntaba todo varias veces, pues se
“sobreentiende” que sí le avisaron del riesgo y que
él lo acepto – el documento según ellos ya es suficiente -, y
esto, a pesar de que el propio Rubio, cuando la señora Fiscal le
preguntó, si en algún momento aviso a Arturo Navarra Ferragut que se
podía quedar en una silla de ruedas o morir, éste con gran cinismo
contestó : “¡Hombre! No: porque nadie se lo haría!”. En conjunto, la película supone una buena denuncia de cómo unos ruines y malvados personajes llevaron con engaño, y practicando el “Abuso de confianza” más brutal, a la muerte a un muchacho físicamente sano, inteligente y bondadoso, que tan sólo pretendía solucionar su problema psicológico para poder vivir una vida sin preocupación en cuanto a su salud. Con la gravedad añadida, en la realidad, de que estos personajes “peligrosos sociales”, gozan de total impunidad y la protección total por parte de los jueces principalmente de la actual Presidenta del TSJC, como se ha podido comprobar en su sentencia. En la película, la madre gana el caso, y el que representa el médico culpable es condenado. Sería obrar con justicia en la realidad. Agradezco una vez más a la FORTA (Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómica), y al señor Pedro Costa, Director de la película, que eligieran un caso tan sangrante como es el de mi hijo para llevar al cine este tipo de denuncias y a las Televisiones Autonómicas su pase, pues este hecho y el hecho también de que al final la dediquen a mí, pues es muy importante y, sinceramente lo agradezco enormemente. Reafirma mi credibilidad que, a pesar de todas las pruebas aportadas, todavía, encima de haberme expoliado lo que más quería en este mundo y haberme arruinado mi vida para siempre, quieren hacerme quedar como una embustera y una aprovechada: médicos y jueces. Una vez más,
tengo que decir que yo no he cobrado nada por esta película, ni mucho
menos la he financiado como creen algunas personas, pero no obstante,
tengo que agradecer que utilizaran mi caso, o parte de mi caso, porque
ayuda a mantener viva la memoria de un muchacho que luchó para salir de
su situación pero que, quienes se supone le tenían que ayudar, le
mataron con maldad y alevosía, es decir, lo asesinaron. Recuerden: Mi
hijo ingresó con un cuerpo y un cerebro físicamente sanos en la Clínica
DEXEUS, y a las tres horas y cuarto de haber ingresado, salió para
regresar a casa condenado a muerte. Dos horas y veinte minutos irradiando
sobre su cerebro, según informe del propio Rubio, como si fuera un
animal de experimentación acabarían
con su joven vida: Una sola
sesión: Una dosis letal de radiación. No le dejaron ni la más mínima
posibilidad de esperanza de vida. Recuerden
también que, antes de morir tuvo que pasar por una terrible operación
para vaciar el gran edema producto de la radiación que le oprimía
el cerebro. Todo con el fin de que padeciera lo menos posible en su
camino imparable e infernal hacia la muerte. No se consiguió aminorar
sus atroces padecimientos. A mi hijo le violaron todos sus derechos: le
engañaron, le estafaron, le destrozaron y le mataron. Y los jueces, lo aplauden. Recuerdo
también que, cuando los médicos que descubrieron lo que en realidad
llevaba a mi hijo a la muerte -
una lesión por
“radionecrosis profunda e inoperable” -, los mismos médicos les
pidieron a Guix y a Rubio que por lo menos dieran una explicación a la
familia. Ellos, contestaros:
“Nosotros no tenemos porque dar
ninguna explicación. Si nos quieren denunciar que nos denuncien porque
a nosotros nos da igual”. Nunca
quisieron ver a mi hijo ni una sola vez, ni mucho menos ver lo que habían
hecho. Nunca, ni siquiera una sola vez, preguntaron por él. No les
importó en lo más mínimo haberlo matado. Cuando haya alguna novedad más, ya la notificaré. |