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El día 10 de junio de 2004, recibo escrito del Secretario del Comité de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Mr. Markus Schmidt, en relación con mi carta de protesta acompañada de libros y dossier que envío para ser entregados a los señores y señoras que forman el Comité.
Copia del escrito recibido:
El día 11 de junio de 2004, envío escrito a Mr. Markus Schmidt, con el siguiente texto:
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UNITED
NATIONS REFERENCE :
G/SO 229/31 SPAIN (39) A la atención de Mr.
Markus Schmidt Distinguido
amigo: Una
vez dicho esto, sólo hacer dos puntualizaciones porque me parece que no
se llega a entrar en el tema con profundidad, es decir: no se entra ni
en las leyes que deben ser aplicadas con el rigor que se merecen y en el
tema intrínsico de la propia justicia. Ustedes me hablan de descontento y después de “consideraciones humanitarias”. Yo siento no poderme expresarme correctamente para que se me pueda entender en lo que es real: yo nunca he pretendido dar lástima, que se me comprenda, pedir condolencias…Yo, sólo pido que se cumplan las leyes con rigor, tanto penales, como sanitarias y constitucionales, pero por lo visto esto tan fácil de hacer, en mi caso resulta imposible de comprender. Sólo me queda decirle, Mr Schmidt, que si este Comité es incapaz de rectificar en su decisión, cometerá una gran injusticia basada en la violación de los Derechos Humanos, y entregará un informe basado en la mentira y en la violación del Código Penal, la Legislación General de Sanidad y en la propia Constitución de mi propio país. Es posible que con tantos palos recibidos por parte de la justicia o mejor dicho, por parte de algunos que dicen que imparten justicia, puesto que en mi caso de aplicarse correctamente el Código Penal, los médicos que mataron a mi hijo ya estarían en la cárcel hace años, y después de tanta burla recibida por parte de los que tan salvajemente le mataron, yo ya tendría que estar hecha polvo, como vulgarmente se dice, pero he heredado una de todas las cosas buenas que tenía mi hijo: a ser paciente y a no perder la confianza. Y esto es lo que hago: no perder la confianza, porque sé que las cosas cambiarán, y los derechos y la vida de las personas serán respetados y los asesinos que mataron tan brutalmente a mi hijo llegará el día que serán condenados. No puede ser de otra forma. La vida tiene cosas extrañas, distinguido amigo: Hace muchos años estuvimos con mi marido y mi hijo en Suiza pasando unas buenas vacaciones siendo nuestro alojamiento principal, Ginebra. De aquí partíamos con el coche para hacer las excursiones…Después mi hijo había venido más de una vez para esquiar con los amigos…Y, ahora…en este mismo lugar, donde en 1864 se estableció la Convención de Ginebra para aliviar la suerte de los heridos y enfermos en el frente, se acepta de buen grado que quemen (achicharren, utilizando la expresión que utilizó la señora Fiscal en una de las vistas orales del juicio) el cerebro físicamente sano de las personas condenándolas a padecer terribles sufrimientos y una muerte cruel cuando tan sólo pretenden solucionar un problema psicológico: tan solo, una neurosis obsesiva. Un gran contrasentido ¿no cree Mr. Schmidt?. Tengo la seguridad de que algún día los señores y señoras del Comité, se darán cuenta de la gran injusticia que han cometido, aunque quizás para ello ya sea demasiado tarde. Quizás si algún día vuelvo a Ginebra y me recibe, tendré el gusto de visitarle. Atentamente,
Fdo. Isabel Ferragut Pallach.
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NOTA:
Según
conversación mantenida con mi abogado, al parecer el principal escollo que
existe para que el Comité de Naciones Unidas no pueda aceptar, digamos con
libertad los casos españoles que les llegan cuando han sido desestimados o
perdidos en el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo, son los acuerdos
firmados por el propio Gobierno Español: Acuerdos que dejan en una total
indefensión a quienes tienen la necesidad, como es en mi caso, de recurrir a
este Comité.
Para intentar erradicar esta situación de indefensión, se solicitará
entrevista con el Presidente del Gobierno Española, para ver la posibilidad y
la forma de revisar estos acuerdos y en su caso subsanarlos.
No quiero ser desagradecida con el Comité, y agradezco que “simpaticen” como dicen, con mi sentimiento de descontento, lo que me hace pensar que la decisión que se han vistos obligados a adoptar debido a los acuerdos, no es de su agrado.