Informe TAC'S cerebrales Mi libro "Arturo"
Informe del Hospital Noruego de Radio Fotografía de la Sagrada Familia
Acusación del Ministerio Fiscal Contestación a las NACIONES UNIDAS (Comité de Derechos Humanos)
Sentencia dictada por el Juez José Mª Assalit Vives Sobre la sentencia dictada por las Magistradas de la Audiencia Provincial de Barcelona (Sentencia)

Carta sobre la actuación del Doctor Enrique Rubio García

Recurso a esta sentencia
Recorrido Judicial Mi Alegato Final
Fotografías de mi hijo Arturo Nota de última hora
Fotografías de los doctores Guix y Rubio Día 11 de Marzo de 2005: más información
Creación de la "Plataforma para una Justicia Justa" La muerte del Toro de lidia (por Dr. Enrique Rubio García)

Traficantes de salud

No dejes de leer esta obra, que no sólo te aportará conocimientos sobre todos estos traficantes sin escrúpulos, sino que te enseñará como preservarte de ellos.

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e-mail: traficantesdesalud@gmail.com

 

El día 22 de junio de 2006 se cumplieron 17 años desde que me comunicaron la trágica noticia de que mi hijo iba a morir de forma irreversible por exceso de radiación: tenía 26 años. Este mismo mes de junio se cumplieron 16 años desde que, ¡por fin!, era admitida a trámite la querella criminal contra los médicos Benjamín Guix Melcior y Enrique Rubio García y la Clínica DEXEUS. Después de haber llevado a cabo 22 acciones judiciales, actualmente se espera respuesta del Tribunal Supremo Sala Segunda de lo Civil y del Tribunal Constitucional.

Aunque parezca que persigo un imposible, nunca hemos de desfallecer cuando luchamos por el derecho que incuestionablemente merecen nuestros seres más queridos muertos: ¡Su derecho a recibir la Justicia que por ley les corresponde!.

Desde aquí, quiero expresar públicamente mi más profundo agradecimiento a todas aquellas personas que, a través de colectivos o a nivel personal, no han dudado en apoyarme tanto física como moralmente en todas mis campañas, y esto a través de los años transcurridos: abogados, médicos, políticos; personas pertenecientes al mundo de la Judicatura, todas ellas a riesgo de entrar en conflicto con su propio entorno social y profesional; Sindicatos –CGT y Autónomo Obrero de Cádiz -; medios de comunicación, entre otros, y muy especialmente, "El Triangle"; amigos, que a pesar de haber sido amenazados por amigos o familiares de los médicos Guix y Rubio o, incluso, por ellos mismos, puesto que no se han dado a conocer, no han dudado un solo instante en apoyarme en todas mis decisiones; a colectivos de movimientos que se revelan y luchan contra las injusticias sociales y judiciales, jugándose el físico muchas veces, y que desde el principio de mis campañas públicas, que inicié una vez fallecido mi querido hijo, de una u otra forma, han estado ahí siempre que los he necesitado.

Y, también, y muy especialmente, a mi querida compañera Carmen Flores, Presidenta de la Asociación "El Defensor del Paciente", que, desde que inicié mi campaña de denuncia hasta el día de hoy, no ha dudado en demostrarme todo su cariño y apoyo. Carmen inició su andadura y fundó la Asociación que preside a raíz de la gravísima negligencia que padeció su hijo Miguel. Un chapucero y desalmado médico le dejó en estado tetrapléjico cuando debía evitar que esto pudiera suceder en un fututo improbable.

Doblemente agradecida, porque muchas de estas personas se expusieron a ser condenadas, ya que la prepotencia y la chulería de los médicos Guix y Rubio, y de sus letrados, cuando presentaron la querella contra mí por injurias y calumnias, dijeron, también incluían a todas aquellas personas que se pudiera demostrar que me habían ayudado en mis campañas. Esto no prosperó, a pesar de que disponían de fotografías de algunas de las personas que se encontraban conmigo ayudándome a repartir folletos y a pegar carteles. ¡Siempre intentando asustar y amenazar!. No se han dado cuenta esta gente todavía que sus bravatas ya no nos intimidan.

Y mi más profundo agradecimiento, ¡como no!, a los médicos del Hospital del Mar de Barcelona quienes, entre otros, diagnosticaron la "lesión cerebral por radionecrosis diferida profunda e inoperable" que llevó a mi hijo a la muerte, y que desde el trágico momento en que la radiación hizo su brutal aparición hasta su fallecimiento, estuvieron con él dedicándole cariño y atenciones. Siempre han estado a mi lado ratificándose en su diagnóstico ante los jueces cuantas veces ha sido necesario. A los médicos de la Clínica Quirón de Barcelona y a los médicos del Centro de Resonancia Magnética de la calle Monastir también de Barcelona, quienes, unos a través de los TACS cerebrales que se le iban realizando, y otros a través de las resonancias magnéticas que también se le iban practicando, se mantuvieron firmes en sus diagnósticos de "lesión cerebral por radionecrosis diferida". Incluso cuando la Señora Fiscal le preguntó a la doctora representante de la Clínica Quirón del porqué estaban tan seguros de que la muerte de Arturo se debía a un exceso de radiación y no por otra causa, como un tumor por ejemplo – se refería a la radiación aplicada en la Clínica DEXEUS -, la doctora respondió: "porque existen suficientes medios técnicos para poder asegurar que se trataba de radionecrosis y no por otra causa".

Al doctor psiquiatra de mi hijo, buen amigo que nunca nos abandonó. Aunque Arturo ya no le visitaba como psiquiatra porque ya no le necesitaba, quedó una buena amistad en la familia. El doctor apreciaba mucho a mi hijo como mi hijo a él. Quiero dejar esto muy patente, porque en la película que se ha realizado para las Televisiones Autonómicas sobre la negligencia que padeció mi hijo titulada "Mi hijo Arturo", aunque no es una biografía y el muchacho de la película dista mucho de ser cómo era mi hijo, de todo su calvario y de su lucha para intentar salvar su vida -que él ignoraba que la tenía perdida*, hay algunos aspectos que pueden llevan a la confusión, evidentes cuando se lee mi libro o cuando se lee esta página. Uno de los puntos que se alejan totalmente de nuestra realidad, es el de que, en la película, el psiquiatra del muchacho no ayuda a la madre cuando ésta le pide ayuda, ni los médicos que diagnostican la lesión cerebral. La dirección de la película, ha querido reflejar la realidad de lo que es más frecuente: la indefensión en la que se encuentran la mayoría de las personas que tienen la desgracia de tener que vivir la amarga e injusta experiencia de la muerte de un hijo o familiar a través de una negligencia médica: la peor, la más trágica y dolorosa de todas las experiencias que pueda sufrir el ser humano, y la más incomprendida.

En el sentido de encontrar apoyo, o no, de los médicos cuando diagnostican una negligencia médica causada por otros "médicos", yo tuve la suerte de encontrar a buenos y honestos profesionales que no dudaron en prestarme su total apoyo ante la brutalidad que "otros" habían cometido con mi hijo.

Quiero recordar que yo no he cobrado nada por esta película ni tengo nada que ver con su realización, aunque agradezco a la FORTA que haya tenido la valentía de denunciar una negligencia médica, tema tabú todavía en nuestra sociedad. Es la primera película que se ha realizado en España sobre un tema tan protegido, tanto por los medios de comunicación como por parte de los propios jueces, que pocas veces fallan a favor de la víctima, directa o indirectamente, y cuando lo hacen es para añadir más burla a los sufrimientos que padecen las víctimas, si quedan vivas, y familiares, puesto que además de no querer meter en la cárcel a los violadores de la salud y la vida, encima las indemnizaciones son ridículas: las personas dañadas o muertas por negligencias médicas (actuaciones criminales la mayoría de las veces), no tienen ningún valor: ¡No valen nada!.

En el caso de Miguel, hijo de Carmen Flores, después de 14 años de esperar Justicia, después de que la Señora Jueza, Doña Inés Huerta Garicano, del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, reconociera la multitud de negligencias que ha padecido Miguel, reguero de negligencias que le impidieron recuperar totalmente su salud, reconocido textualmente por la Señora Jueza, ésta considera que la vida destrozada de Miguel, todos sus sufrimientos, todas sus necesidades y los años de lucha judicial, valen 12.000 Euros (dos millones de las antiguas pesetas). ¿Cabe mayor burla y provocación?. Cuantas veces me hago la misma pregunta: ¿Qué pretenden los jueces de nosotros?, ¿Que pongamos en práctica aquello del OJO POR OJO DIENTE POR DIENTE? ...

 

Pedimos solidaridad con Marisol Martín Maure, madre del niño Edgar. Este niño sufrió una grave negligencia médica en el quirófano que lo dejó en estado vegetativo, impidiéndole desarrollar una vida normal como cualquier niño de su edad, primero, y después como una persona adulta normal. Durante años, la madre está luchando para conseguir Justicia por la atrocidad que cometieron con él, además de tener que luchar, día a día, para que su hijo, que no ve ni puede hablar, y tiene que tomar gran cantidad de medicamentos para poder seguir viviendo, tenga los cuidados que, a veces, aunque parezca increíble, en el Hospital San Juan de Dios de Barcelona le niegan. Sí, digo bien: Hospital San Juan de Dios.

La Gerencia de este hospital, en lugar de escuchar a la madre y corregir las deficiencias -que están recogidas en fotografías e informes-, para así dar mejor calidad de vida a este niño que ya tuvo la desgracia de caer en manos de inmorales chapuceros cuando tenía catorce meses, se ha dedicado a desprestigiarla, haciéndolo casi la vida imposible, lo que la ha llevado, ante su desesperación e impotencia, a "colgar" una página en Internet para que se supiera la realidad de esta trágica situación avalada por su abogado y pruebas documentales.

La Gerencia de este hospital, ante la página en la que Marisol da a conocer su Testimonio que nadie le puede impedir, en un arranque de prepotencia, la amenaza. Le exige que inmediatamente "clausure" la página web, o de lo contrario tomarán acciones legales, tanto penales como civiles, contra ella. Yo, que conozco a Marisol desde hace años y se de su lucha y de su amor por su hijo y del dolor que sufre toda la familia, y que conozco al niño, lo que no puedo entender es que un hospital como es San Juan de Dios, que además sabe perfectamente de la negligencia que sufrió Edgar, en lugar de disculparse por los errores que hayan podido cometer, en lugar de intentar subsanar la situación para evitar en lo posible mayores sufrimientos a este pobre niño, todavía se atrevan a amenazarla.  

Ante esta situación tan alarmante, quizás sería necesario, para el bien del hospital y, sobre todo, para el bien de los enfermos, cambiar de Gerente y compañía.

No dejen de visitar la página de Marisol, madre de Edgar: http://www.comaenelquirofano-soledadmartinmaure.com

El día 19 del pasado mes de Diciembre fallecía Edgar, el hijo de nuestra querida amiga Marisol, después de años de padecer sufrimientos inenarrables.

Desde aquí le damos nuestro más sentido pésame. Yo por mi parte quiero transmitirle las mismas palabras que me dijo el Doctor Oliveras cuando falleció mi hijo, al que me consta apreciaba mucho: "Tómeselo por el lado bueno: ¡Pobrecito! ¡Ha dejado de sufrir!".

Marisol, sabes que no estáis solos, que os queremos y que siempre estaremos a vuestro lado.

Yo pido para este nuevo año 2007 que empieza, y para los venideros, que los malditos que hicieron padecer tanto a nuestros hijos y les arrebataron la vida gratuitamente, al tuyo siendo un niño y al mío en plena juventud, no tengan ni un solo instante de paz en toda la vida que les quede por vivir.

http://www.negligenciapavonvila.org

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